Conviviendo con el frío y la nieve #diariodepristina

Pristina

La primera vez que pasé frío de verdad fue en San Petersburgo. Recuerdo que al salir a la calle recibías un bofetón instantáneo de viento helado. Unos años después, ya en Pristina, volvió aquella sensación. Hace dos inviernos llegamos a -24º, y las calles estuvieron heladas durante muchas semanas. Parece un dato menor, descriptivo del paisaje, pero no. Caminar sobre placas de hielo, no un domingo al año cuando vas de excursión, sino cada día para ir al supermercado, es todo un reto.

Así que me preparé a conciencia para el siguiente invierno:

- Pantalones interiores (no me atrevería a llamarlos térmicos porque costaron tan poco que son más bien unas mallas, de las que se llevan en las películas del oeste).
- Gorro estilo ruso.
- Un par de antidelizantes (vendrían a ser unos crampones portátiles de goma con clavos).
- Un anorak de calidad (si todo lo anterior rondaba 20 euros, aquí la inversión ya fue necesariamente mayor).
- Unas botas de montaña (también de calidad y que se camuflen en el paisaje urbano).

Y no hizo tanto frío, bajo cero sí, pero no llegamos al extremo del invierno anterior. En el blog Español en los Balcanes, su autor proponía lo siguiente:

Llego de la calle con las manos fuera de los bolsillos y sin guantes. La temperatura exterior es de -24ºC. Quiero calentar mis manos 6ºC ¿Cómo hacerlo? Muy fácil, las meto en el congelador. Si lo que quiero es calentarlas 30ºC – un buen calentón, seguro que siento calor – me basta con meterlas dentro del frigorífico.

Pero peor que el frío en sí es el viento. Cuando hay ventisca, cuesta hasta mantener los ojos abiertos al caminar. Aunque el año pasado no fue tan duro y se podía llevar bien. Además, la ciudad cubierta de nieve está más bonita que nunca.

dragodan

Amanecer desde el barrio de Dragodan. Aonghus Ó Ceallaigh

Desconozco por qué hace tanto frío en Pristina. Tampoco es que su altitud sea muy elevada, 652 m, tres menos que Madrid, pero se deben dar circunstancias de microclima para alcanzar temperaturas tan bajas (ausencia de montañas cercanas, lejanía del mar, corrientes, no lo sé). Leo en El País que el record de frío en España es de -32º en el Estany Gento del Pirineo catalán, a 2.140 m y después, -30º en Teruel, un 17 de diciembre de 1963.

Al final te acostumbras, te endureces, y disfrutas, todavía más, los rayos de sol. Desde luego hay dos Pristinas. En primavera y verano, la alegría callejera y las terrazas llenas de gente, y en otoño e invierno, el recogimiento, con las chimeneas humeantes y los platos de chorba (guiso de carne) y tazas de machiatto o salep caliente. Una no se entendería sin la otra.

Lo normal en Sarajevo es que caiga una nevadita a finales de octubre o principios de noviembre y se anuncie el invierno, pero este año se ha retrasado. Estuvo nevando la noche del lunes y el martes durante todo el día, sin mucha intensidad pero constantemente. Nos asustamos un poco, todos tenemos en mente la gran nevada del 2012, cuando se declaró el estado de emergencia y vivimos un pequeño (aunque delicioso) caos en la ciudad: gente esquiando por la Titova, en las mahalas (barrios) los peques bajando por las cuestas en sus trineos, jóvenes tirándose desde las ventanas de sus casas a la nieve (había 3 metros)…

Por otro lado, oficinas, servicios, abastecimiento de alimentos y escuelas, inactivos durante dos semanas. Desde entonces, me da la sensación de que la ciudad está un poquito más preparada, o, como mínimo, reacciona más rápido: el mismo martes las calles estaban limpias en el centro de la ciudad y se podía circular (con precaución) por las carreteras principales.

Hoy ha salido un sol maravilloso y se está fundiendo la nieve, de modo que andamos por la calle mirando a los tejados, con cuidado de que las placas de hielo no nos caigan encima. Las previsiones parece que son optimistas, disfrutaremos de solecito y nubes unos días, con temperaturas bajas pero bastante llevables. Lo peor del invierno en Sarajevo viene a finales de diciembre y enero: nieve, mucha niebla, poca luz y bajas temperaturas. La gente se recoge más y se respira un ambiente más triste. La primera nevada, sin embargo, es motivo de alegría.

La verdad es que Sarajevo está preciosa de cualquier manera, pero la nieve moderada trae una calma especial, las mahalas y el Trebevic desde el centro ofrecen una vista espectacular. Vanessa Ruiz

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Acerca de Ginés Alarcón

Periodista. Editor de Revista Balcanes. Twitter: @ginesalarcon

2 comentarios para “Conviviendo con el frío y la nieve #diariodepristina

  1. Andrews

    Efectivamente, la ventisca es la madre del cordero.
    La ciudad cubierta de nieve lo que pasa es que parece limpia…luego el deshielo empieza a mostrar sorpresas.

    Responder

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