Donkova y Kostadinova: saltando a la eternidad

Vamos a recordar dos récords del mundo de atletismo que parecen inalcanzables para las atletas contemporáneas. Nos vamos a detener hoy en las intocables plusmarcas de dos atletas búlgaras que a finales de los 80 tocaron techo (y hasta ahora). Dos récords de otro tiempo que pese a las nuevas técnicas de entrenamiento y al uso indiscriminado de las nuevas tecnologías que se utilizan hoy en día aún no se han podido batir. Nos referimos a los 12,21 segundos de Yordanka Donkova (Yana, 1961) en 100 metros vallas que datan del 20 de agosto de 1988, conseguidos en la localidad búlgara de Stara Zagora. Por otro lado, tenemos los 2,09 metros en salto de altura logrados en Roma el 30 de agosto de 1987 por la larguirucha Stefka Kostadinova (Plovdiv, 1965) que conforman un Everest infranqueable para las saltadoras contemporáneas. 

Donkova se retiró a los 33 años y aún conserva algunas de las mejores marcas de todos los tiempos. La única atleta que se le ha acercado en los últimos años ha sido la australiana Sally Pearson que consiguió unos destacables 12,35 en los JJOO de Londres de hace un año y 12,28 en los Mundiales de Daegu (Corea del Sur) de 2011. El resto ni se le acerca (a excepción de Brianna Rollins que paró el crono en en 12,26 en junio de este año pero con un viento a favor de 1,2). La segunda mejor marca mundial de siempre es para otra búlgara, Ginka Zagorcheva que logró 12,25 un año después de la hazaña de su compatriota Donkova, concretamente el 8 de agosto de 1987. Pese a su récord, Yordanka “sólo” fue campeona olímpica en Seul 88. En Los Angeles 84 no participó por el boicot de los países del Pacto de Varsovia en la que hubiera sido otra medalla segura, pero aún le dio tiempo a ser bronce en Barcelona 92.

Su primera experiencia en unos JJOO tuvo lugar en Moscú 1980, pero fue eliminada en semifinales con tan sólo 18 años. Pagó la novatada de la que se resarciría dos años después consiguiendo una destacable segunda plaza en los Campeonatos de Europa celebrados en Atenas tras la polaca Lucyna Langer y empezó a asustar a sus rivales, ya que ese mismo año realizó la mejor marca mundial de la temporada con unos muy destacables 12,44 para una atleta que tan solo tenía 20 años.

Una particularidad de nuestra heroína es que sufrió una amputación de tres dedos cuando tenía cinco años por culpa de un accidente. Otro momento terrible de su carrera fue cuando se lesionó y se perdió toda la temporada correspondiente al año 1985 (es decir, que cayó gravemente lesionada tan sólo tres años antes de conseguir esos míticos 12,21).

Homenaje a Donkova emitido en TVE:

Imágenes del récord de Donkova:

Lo del récord de altura de Stefka Kostadinova aún viene de antes. Ni más ni menos que 2,09 metros en los Mundiales de Roma de 1987. Una barbaridad que sigue sin superarse 26 años después. Aunque a decir verdad existe un récord más longevo que el de la búlgara voladora: el de 400 metros lisos de la alemana Marita Koch que con sus 47,60 logró una hazaña que se remonta al 6 de octubre del 85 registrado en la localidad australiana de Camberra (aunque las atletas de la ex RDA como Koch han estado bajo sospecha de consumir sustancias ilegales aprovechándose de la opacidad del lado comunista de aquella otra Alemania).

Para que os hagáis una idea del récord: en toda la historia del atletismo tan sólo ocho mujeres, contando a Kostadinova, han logrado superar los 2,05 (y las tres primeras son balcánicas). A saber: la croata Blanca Vlaši? (2,08 el 31 de agosto de 2009); la también búlgara Liudmila Andonova y la rusa Anna Chícherova (2,07); y llegaron a 2,06, la sueca Kajsa Bergqvist, la sudafricana Hestrie Cloete, la rusa Yelena Slesarenko y la alemana Ariane Friedrich.

El palmarés de Kostadinova es envidiable con una colección de metales que incluyen dos mundiales (Roma 87 y Goteborg 95), un campeonato de Europa logrado en Stuttgart 86 y dos metales en los JJOO de Seul 88 (plata) y Atlanta 96, oro con una marca de 2,05. Kostadinova logró franquear por primera vez los dos metros en 1984 con tan sólo 19 años y siendo junior en Sofía. El boicot de los países comunistas a la cita de Los Angeles le privó de inaugurar su colección de medallas olímpicas. Un año después se desquitó con un salto tremendo de 2,05 en Moscú que le enviaba directamente al olimpo de las mejores saltadoras de todos los tiempos.

Kostadinova tampoco pudo librarse de las lesiones y estuvo apartada de las pistas de atletismo durante dos años, de 1989 a 1990, en los que perdió fuerza y garra. A su vuelta en 1991 se dio cuenta que había perdido la supremacía mundial durante los campeonatos mundiales de Tokyo en los que se impuso la alemana Heike Henkel con un salto de 2,05 por los 1,93 metros de la búlgara, que ese año se tuvo que conformar con una discreta sexta posición. El poderío de Henkel se mantuvo en los JJOO de Barcelona donde se convirtió en campeona olímpica. La maternidad le sentó muy bien a Kostadinova, ya que poco después de tener a su hijo, en 1995, volvió por sus fueros en los Campeonatos del Mundo de Gotemburgo, donde consiguió recuperar el cetro mundial. En Atlanta 96 pudo conseguir por fin su sueño de ganar una medalla de oro con un salto de 2,05 que se convertía además en récord olímpico (con el oro en el bolsillo intentó superar los 2,10 sin éxito). Una vez retirada vio recompensada su carrera con el puesto de presidenta del comité olímpico de su país que ostenta hasta ahora.

El récord de Kostadinova:

Y aquí compitiendo en el tartán del estadio olímpico de Atlanta en unas imágenes tomadas por una videoaficionado desde las mismas gradas del Centennial Olympic Stadium:

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Acerca de David Puente

Periodista. Twitter: @puentani

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