El doloroso fracaso de la aventura balcánica de Nueva Barcelona

Catalunya-Castellvi-Narraciones-Carrasquet-XVIII_ARAIMA20111107_0006_20

Catalunya celebra este 2014 el tricentenario de la heroica caída de Barcelona ante las tropas borbónicas. Pero más allá del ruido mediático y político, detrás de esta efeméride hay una historia dura y dolorosa: El exilio de miles de austracistas derrotados y la curiosa fundación de una ciudad en los Balcanes: Nueva Barcelona.

Pongámonos en situación. La Guerra de Sucesión enfrentó a las dos grandes casas reales del momento, Borbones y Habsburgos, por el control de la corona española, entre 1701 y 1713. Un año después se produjo la capitulación de Barcelona. El resultado final y sus consecuencias ya las sabemos, y como suele pasar, el siguiente paso para los perdedores es el exilio.

En un primer momento los exiliados austracistas de la Corona de Aragón, mayoritariamente catalanes, optaron por instalarse en las antiguas posesiones de Italia, es decir Sicilia y Nápoles, que en esos momentos estaban en manos de los Habsburgo. Pero la caída de estos territorios en manos de los borbones españoles en 1735 llevó a muchos de estos exiliados a asentarse en la capital imperial, Viena.

En esos años en Viena ya había muchos españoles, pero en su gran mayoría eran aristócratas apátridas mantenidos a sueldo por el denominado Consejo de España, con dinero recibido de los reinos italianos. El fin de ese flujo de dinero con la caída de Sicilia y Nápoles a manos borbónicas, planteó un grave problema a las autoridades imperiales. Se encontraron con una masa ingente de exiliados españoles, provenientes de las clases populares que llegaron de Italia, y aristócratas de Viena que se quedaron sin sus pensiones.

La solución que encontraron fue establecer a gran parte de estos exiliados españoles en el Banato de Temesvar, un territorio recientemente arrebatado a los otomanos, concretamente en la Vojvodina serbia, cerca del emplazamiento de la actual ciudad de Zrenjanin. La llamarían Nueva Barcelona dado el gran número de catalanes que formaban el grueso de potenciales colonizadores y llevaría el sobrenombre de Carlovagen, en honor al archiduque Carlos.

Lógicamente la idea no entusiasmó demasiado a los exiliados, y los que finalmente decidieron embarcarse en esta arriesgada aventura fueron los que menos tenían que perder, básicamente aquellos que dependían de la caridad imperial. Los que supieron encontrar una manera de subsistir en Viena prefirieron no arriesgar en una empresa en la que ni los mismos mandamases del Consejo de España creían demasiado.

La emigración de españoles hacia Nueva Barcelona se inició en el otoño de 1735 con un primer contingente de 325 personas formado por diversas familias y un sacerdote. En 1737 dos nuevos convoyes completaron los cerca de 800 habitantes con que nacía Nueva Barcelona, que ya había empezado a construir su plano urbano.

Captura de pantalla 2014-01-20 a la(s) 11.14.46Imagen actual de Zrenjanin

La composición social de su población no auguraba un futuro demasiado esplendoroso para la ciudad. La media de edad era bastante alta porque muchos de ellos eran supervivientes de la Guerra de Sucesión y abundaban las mujeres, las viudas y los huérfanos. Vidas rotas en su mayoría.

Sin lugar a dudas no eran el prototipo de colonos intrépidos dispuestos a la aventura. Uno de los encargados alemanes del transporte se quejaba en 1735 de la actitud de uno de ellos: “Pere Oliva se pasa todo el día bebiendo, y su mujer todavía bebe más que él”.

Tanto es así que en el temprano 1737 empiezan los viajes en sentido contrario. La primera reemigración de colonos del Banato, que se completará con el fin de la década.

Las causas de este precipitado final de la aventura de Nueva Barcelona son diversas. En primer lugar la propia composición de sus habitantes, en su mayoría personas débiles de salud, combinado con el duro clima continental de la zona, provocó una altísima mortandad nada más instalarse.

En segundo lugar, el inicio de la guerra turca con Austria y Venecia (1737-1739) volvió a situar al territorio en plena zona de conflicto. Y, por si no fueran pocas desgracias acumuladas, la llegada de la peste en 1738 a Pancevo, al sur sur del Banato, acabó de cercenar a los pocos habitantes que quedaban aún en la colonia.

Del grueso de los cerca de 800 habitantes de la colonia se calcula que volvieron sólo 347, según los censos de pensionistas españoles de las ciudades de Buda y Viena, por lo que podemos deducir la enorme mortandad que se produjo en la colonia en tan pocos años.

La desgraciada aventura de los colonos austracistas, que acumulaban ya en muchos casos dos exilios seguidos, terminó con una nueva emigración: ya fuera de vuelta a Viena o a la ciudad húngara de Buda.

¿Qué es lo que queda de Nueva Barcelona en la actual Zrejanin? Pues básicamente unos árboles, las moreras que plantaron los neobarceloneses que pretendían dedicarse al cultivo y confección de la seda. Estos árboles de tradición mediterránea son los últimos testigos del pasado catalán de la aventura de Nueva Barcelona.

Un último representante de la experiencia catalana en los Balcanes que parece que dejó huella en la región fue Francesc de Vilana Perlas, hijo de ex colonos de Nueva Barcelona y gobernador de la región de Temesvar de 1753 a 1769. Según algunos investigadores su apellido podría ser el origen del topónimo de Perlez, un pueblo del municipio serbio de Zrenjanin.

Comparte

Acerca de Javier Domingo

Periodista y activista cultural. Web: mrdomingo.com Twitter: @mr_domingo

6 comentarios para “El doloroso fracaso de la aventura balcánica de Nueva Barcelona

  1. Llorenç Roviras

    Interesantísimo artículo, pero al loro, que no es lo mismo celebrar que conmemorar. Y la frase “detrás de esta efeméride [de la caída de Barcelona ante las tropas borbónicas] hay una historia dura y dolorosa” acentúa la idea de que lo segundo fue doloroso pero que lo primero fue un “evento” o un happening.

    Responder
  2. Javier Domingo

    Hola Lektor,

    Como bien dices no hay mucha información sobre este suceso histórico, como suele pasar con todos los fracasos, en todo caso creo que lo más completo que puedas encontrar sea el libro La “Nova Barcelona” del Danubi (1735-1738). La ciutat dels exiliats de la Guerra de Successió de Agustí Alcoberro (en catalán, eso sí, y creo que en húngaro también).

    Respecto a lo que comentas Llorenç, entiendo que lo que se ‘celebra’ es el heroísmo de los catalanes en la derrota, aunque indudablemente fue un hecho doloroso. En todo caso, la palabra conmemoración puede ser una acepción más neutra pero creo que igualmente válida que celebrar.

    Gracias por vuestros comentarios.

    Responder

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *

Puedes usar las siguientes etiquetas y atributos HTML: <a href="" title=""> <abbr title=""> <acronym title=""> <b> <blockquote cite=""> <cite> <code> <del datetime=""> <em> <i> <q cite=""> <strike> <strong>