El gato que viaja por los Balcanes (y el mundo) #DiariodeSarajevo

mchat

Me lo encontré el primer día que llegué a Sarajevo. Sostenía una regadera a la puerta de una vieja casa en el barrio de Bjelave. Regaba las flores junto a un muro desconchado y sonreía. Le hice una foto, un poco de extranjis. Salió bastante desenfocada. Me lo volví a encontrar días más tarde en un callejón entre dos bloques cerca del río. Y lo vi de nuevo en el tercer piso de una casa en el centro. Llevaba unas alas como de disfraz de angelito. Y ayer volví a verlo, siempre sonriendo, en las ruinas de un edificio en las colinas de Trebevic. ¡Es que está en todas partes!

Luego supe, ignorante de mí, que no era natural de Sarajevo. Que era francés, de Orleans, y que de ahí saltó a París y de París viajó a muchas otras ciudades, Lisboa, Nueva York, también Madrid. Y que fue hasta el protagonista de una película que se estrenó en el Centro Pompidou: Chats perchés (Gatos encaramados) del recientemente fallecido cineasta Chris Marker.

A este gato amarillo, regordete y descarado se le conoce como M. Chat, forma abreviada de Monsieur Le chat, y es un dibujo obra de Thoma Vuille. La identidad de su autor se reveló en 2007, cuando fue cazado “con las manos en la masa” en su ciudad natal. Entonces se le condenó a no ser anónimo nunca más (y a pagar una multa de 300€).

Al parecer Vuille quería saber si un dibujo podía vivir sin creador (“si un dessin peut vivre sans créateur”). Y parece ser que así ha sido, si nos paramos a seguir en un mapa el rastro de dónde se ha visto a M.Chat. No todas las imágenes del gato que los usuarios cuelgan en internet cada vez que se topan con el graffiti por el mundo parecen atribuibles a su creador.

A Sarajevo llegó, al parecer, en 2005. Y conquistó la ciudad. El gato de sonrisa maliciosa, como el gato de Cheesire del País de las Maravillas de L. Carroll, aparece en cualquier rincón: en los muros de los edificios descascarillados de orgulloso pasado austrohúngaro; en las casas de las mahala, los barrios que trepan por las colinas;  en los pasos elevados de las afueras; hasta en los tranvías… Ir tras las huellas de M. Chat por la ciudad puede ser una buena excusa para pasear en estos días soleados de otoño que estamos disfrutando.

Actualización: Si lo habéis visto en más ciudades de los Balcanes, enviadnos una foto y la compartiremos en este post.

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Acerca de Isabel Leal

Profesora. Autora del blog Mundos periféricos, sobre didáctica del español como lengua extranjera, tecnología y educación.

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