Esquirlas, de Ismet Prcic

“El hombre es libre, salvo en lo que posee de más profundo. En la superficie, hace lo que quiere; en sus capas más oscuras, voluntad es un vocablo carente de sentido.”
E. M. Cioran

Ismet Prcic nació en Tuzla en 1977. Aún vivía el mariscal Tito. Aún existía un país llamado Yugoslavia. Aún el mundo estaba dividido en dos grandes bloques. Todo eso fue derrumbándose en su adolescencia. Primero, el joven Ismet se refugió en el teatro, en la posibilidad de ser otro, en el juego de vivir otras vidas. Hasta que no pudo soportarlo más y emigró a los Estados Unidos. Dejó el teatro, estudió en la universidad y optó por la escritura.

Su tío abuelo huyó de los nazis, en los cuarenta. Su tío huyó de los comunistas, en los sesenta. Ismet huyó del nuevo estado de Bosnia, en los noventa. Su alter ego literario lo resume:

“Eso dice algo de los Balcanes: los regímenes autoritarios abundan, no duran mucho tiempo y despiertan en la gente el deseo de fugarse.”

Esquirlas es una novela que combina confesiones, diarios íntimos, autoficción o crónica de guerra. Ismet Prcic se demoró siete años en armar el rompecabezas. El escritor bosnio reconoce que fue vital seguir el consejo que le regaló Alexander Hemon. Le dijo que no se puede partir de una vida amorfa, loca y caótica, pensando que va a encajar en un molde literario ya existente. Se trata de encontrar la forma en que se ajuste a la experiencia del que lo vivió.

Ismet escribió el texto en inglés porque, a su juicio, el bosnio lo aplastaba, no le permitía respirar. En cambio, su nueva lengua le daba mayores posibilidades para abrirse y soltarlo a todo. Era un modo de llevar a cabo esas sesiones de terapia que no podía permitirse económicamente. Afortunadamente, el sentido del humor bosnio resiste a los cambios de idioma.

“En el momento en que murió el mariscal Tito, yo me cagué encima. Entre ambos incidentes no existió relación alguna”.

En otros momentos, el lector queda perplejo ante ciertas frases hechas, intraducibles:

“Yo lo único que puedo decirte es que lo siento, así es como han caído tus judías”

El teatro es relevante en el relato de Ismet. Tanto como escuela de formación y manejo de las emociones, la experiencia como actor de Ismet se plasma en el tono con el que se narran distintos capítulos de su vida. Como el momento en que insta a sus amigos a vestirse de ninjas y son confundidos con terroristas. El teatro traslada al narrador al festival de Edimburgo, dónde se enamorará de una escocesa, perderá la virginidad con otra, y decidirá dejar atrás a su novia bosnia, casi la única razón para regresar a su Tuzla natal.

“Con mi novia, al principio me esforcé en actuar como un hombre, pero me costó lo mío hacer una buena interpretación. Era más fácil engañar a una multitud que a una sola persona. Los brochazos que triunfaban en los espacios grandes no se sostenían en el escenario sumamente íntimo de una relación entre dos. Yo era un actor de teatro con dificultades en la transición al primer plano propia de la pantalla de cine, y se notaba.”

Esquirlas es un texto que atrapa, más allá de lo que uno sepa sobre los Balcanes. Es la historia de alguien que cree más en la vida, en aprovechar los designios del destino, que en la supuesta libertad de elección. Como el buen actor que presumimos fue, Ismet es consciente del valor de estar presente, del aquí y ahora, del momento preciso. Una sorpresa más del ecléctico catálogo de Blackie Books.

esquirlasIsmet Prcic
Esquirlas
Blackie Books, 2013

 

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Acerca de Marc Caellas

De Barcelona. Vivió en Londres, Sao Paulo, Miami, Caracas, Buenos Aires y Bogotá. Escribe, viaja y dirige teatro. Publicó Carcelona (Melusina, 2011) y próximamente Carakaos (El Peregrino, 2014). Dirigió El Paseo de Robert Walser, una obra de teatro a pie, portátil, que espera seguir presentando el resto de su vida. Web: marccaellas.com Twitter: @mcaellas

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