La balcanización del pop

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Iba a decir que Occidente descubrió la música balcánica a raíz de El tiempo de los gitanos, film del serbio Emir Kusturica que ganó la Palma de Oro de Cannes de 1988. Pero me ha parecido una afirmación demasiado atrevida. Quizá hubo quien la descubriera antes y quizá haya quien no la conozca todavía. De hecho, tenemos una idea de la música balcánica, idea que seguramente es parcial. En este film, por ejemplo, la banda sonora de Goran Bregovic se centra en la tradición gitana, que debe ser solo una de las muchas piezas del patrimonio musical de la región. De modo que prefiero decir que yo descubrí un cierto tipo de música con esa película. Y poco a poco he ido descubriendo artistas similares como Fanfare Ciocarlia, Emir Kusturica & The No Smoking Band y Kocani Orkestar.

Pero no es de esos grupos que quiero hablar, pues lo ignoro casi todo sobre ellos. Lo que me llama la atención es cómo los sonidos balcánicos, o quizá una parte de ellos, o quizá incluso una idea deformada de lo que significa la música balcánica, se ha ido infiltrando poco a poco en el pop del resto de Europa y de Norteamérica. Vamos con algunos ejemplos. Stefan Shantel es un músico alemán que facturaba electrónica de dormitorio y que en 2003 dio un volantazo y se lanzó de cabeza a la fusión de la moderna música de baile con la de sus ancestros. Su familia procede de la región rumana de Bucovina y así se llama su single de mayor éxito (el tema, curiosamente, es una adaptación de Black But Sweet, una pieza de 1931 compuesta por el trinistense Wilmoth Houdini, adaptada también  en 1994 por los británicos Sabres of Paradise con el nombre de Wilmot). En el mismo 2003 en que Shantel se sumerge en el folclore de su lugar de origen entra en escena Balkan Beat Box, duo formado por un norteamericano y un israelí. Pese al nombre escogido, su estilo es un cóctel en el que cabe klezmer, hip hop, gypsy punk, dub… Un concepto y unos referentes muy parecidos a los de los neoyorquinos Gogol Bordello, con quienes en 2004 comparten un disco.

Esa eclosión de bandas que añaden ingredientes balcánicos a su música se refleja en dos recopilatorios: Gypsy beats and Balkan bangers y Gypsy beats and Balkan bangers too, publicados respectivamente en 2006 y 2007 en Atlantic Jaxx, el sello del dúo de house Basement Jaxx. Los autores de la selección son el DJ Russ Jones y Felix Burton, miembro de la banda. Además de los artistas citados, aparecen en esos discos formaciones como la Amsterdam Klezmer Band, que colaboran también con sus compatriotas C-Mon & Kypski, que añaden así una pizca de fanfarria del sureste de Europa a su breakbeat. DelaDap, por su lado, es un proyecto del DJ austríaco Stani Vana, que se suele rodear de colaboradores húngaros y serbios.

También es a mediados de la década pasada cuando el productor de Bristol Matt Elliott, dedicado hasta el momento a un drum’n'bass sucio, se sumerge en un folk profundamente melancólico que, según han dicho algunos críticos, tiene cierto punto balcánico. Yo no lo percibo (sí quizá de Europa del Este o ruso); juzgad vosotros mismos escuchando la lista de Spotify que incluimos al final de este texto. Y por las mismas fechas debuta Beirut, proyecto capitaneado por el norteamericano Zack Condon que combina música balcánica con tarantela, mariachis y otras especias. Colaboran en su primer disco, Gulag Orkestar (2006), Jeremy Barnes y Heather Trost, que como A Hawk and a Hacksaw vienen publicando desde hace algún tiempo discos con influencias similares. Con Brandon Bethancurt, de nombre artístico Alaska in Winter, amigo y vecino de los tres, se completa el triángulo balcánico de Albuquerque (Nuevo México). Todos ellos intervienen en su disco de debut, Dance party in the Balkans.

Por último, debemos reseñar que posteriormente han aparecido también disc-jockeys que convierten el gypsy punk y la música del sureste de Europa en el eje de sus sesiones. Tenemos como ejemplos a los catalanes Balkatalan Experience y a los belgas Balkan Hotsteppers. Perdonad la disertación. Espero que al menos disfrutéis de la música.

Imagen: A Hawk and a Hackshaw

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Acerca de Llorenç Roviras

Periodista. Blog: Idees i textos Twitter: @contentseditors

Un comentario para “La balcanización del pop

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