Las doce mejores canciones para irse de kafanas

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Las kafanas son los templos serbios de la nostalgia. La comida, la bebida y el humo alivian cualquier dolor por muy profundo que éste sea. Desde el desgarro de un desamor hasta la más súbita de las despedidas. Para los hombres y mujeres festivos la kafana es su refugio, pero también su destino, el de compartir cualquier celebración con los amigos hasta evocar la más triste de las alegrías. La kafana es contradicción, y estas son sus melodías.

1.- Halid Beslić – Miljacka

Mis más sinceros respetos para el señor Halid Beslić ¡Mash’Allah! Que el antiguo portavoz de Slobodan Milošević, Ivica Dačić, tenga en su repertorio favorito una canción que rinde tributo al río que pasa por Sarajevo no es casual. Ya lo dice la canción: “¿Quién diría los milagros que pasan, que el Miljacka los puentes lleva?”.

2.- Džej Ramadanovski – Nedelja (Domingo)

Si se pone a llorar diga que le ha entrado algo en el ojo. El gitano vivo más conocido por estos lares, o el roma más popular, como diría algún observador de la comunidad internacional, tiene la canción de despedida por antonomasia: En alguna parte del camino sin vuelta. No crea, sirvió para pegar tiros más allá del Drina, hoy sirve para el desamor. A gusto de la nacionalidad.  

3.- Predrag Živković Tozovac – Ti si me čekala (Tú me esperaste)

Lo de “he bebido vino joven en alguna parte, y yo estaba con otra en alguna parte feliz, y tú… y tú… me esperaste”, tiene bemoles. Explica dos cosas: el estoicismo femenino en el cancionero local y que con el amor en los Balcanes debe dolerle hasta las muelas. Pues ya no le cuento el corazón…

4.- Vasilija Radojčić – Mito bekrijo (Mita borrachín)

Como es de rigor, la perspectiva de género brilla por su ausencia: “Cariño, ¿por qué no vienes a casa, para darte mi corazón, para cuidar a tu vieja madre?” No se ría, oiga. Si usted es un extranjero desorientado también terminara por cantarla abrazado a una farola porque esa melodía derrumba a cualquiera.

5.- Miroslav Ilić – Polomiću čaše od kristala (Romperé los vasos de cristal)

Póngase una chaqueta de hilo fino, una camisa blanca, acentúe sus canas plateadas como un lobo herido, y aúlle a la luna entre rakijas aunque no pueda lograr la elegancia del insigne Miroslav Ilić. “Romperé los vasos de cristal, y arrancaré los tallos de los tulipanes”. Fíjese usted que la cosa no va de bailes, sino de mesas de madera barnizadas con leña y tabaco. Insista en que todos los presentes se terminen su vaso, invite a otra ronda y suelte más billetes a los músicos. Así es como se hacen las cosas kod nas (entre nosotros).

6.- Marinko Rokvić-  Skitnica (Errante)

“Esta es mi casa, aquí he vivido, esta es mi querida, la quería”. Por favor, esas casas construidas en las periferias de Užice, Valjevo y Kraljevo con la ayuda del kum, el primo, el amigo de la infancia y el préstamo del hermano mayor que vive en Chicago. Mi patria es mi casa, y la nostalgia nos embarga como nos embargan los bancos. A ladrillazos se construye una vida, y de un ladrillazo se termina otra. Siempre nos quedara la kafana como terapia.

7.- “Ajde, Jano, kolo da igramo” (Vamos cariño, bailemos el kolo)

Saque usted la prueba de carbono 14, porque en los Balcanes le colocan un clásico de hace tres siglos en el top manta en un segundo. Que en el periodo “yugo” ya sabemos que éramos todos obreros de la fábrica, pues ahora vamos todos a bailar el “kolo” hasta que las últimas grasas del cerdo terminen de calcinarse en las brasas. Después “vendamos la casa”, “vendamos el caballo”, pero cariño, te lo ruego, “bailemos”.

8.- Zvonko Bogdan – Kada padne prvi sneg (Cuando cae la primera nieve)

No es una canción serbia, es del compositor rumano Richard Stein. Si ha visto el documental ¿De quién es esta canción? comprenderá por qué no es raro que el origen de una canción se vuelva un asunto de paleontólogos. Hasta a Edith Piaf le dio por cantarla. Ahora bien, no hay primeras nieves que valgan sin que el gran Zvonko Bogdan le ponga música y letra. Cuando Bogdan se inclina hacia atrás, sonrie, y echa la mano abierta hacia delante, el espectáculo solo acaba de comenzar.

9.- Garavi Sokak – Ko te ima taj te nema (Quien te tiene, ese no te tiene)

Aunque es de Zvonko Bogdan, la versión de Garavi Sokak tiene también su aquel. Son todos de la Vojvodina, así que sé que me lo perdonarán los entendidos. “Quien te tiene, ese no te tiene, quien no te tiene, ese te sueña, quien te sueña, ese te besa, y tú de ese no tienes ni idea”. Como dicen los pescadores del Danubio: “solo a los peces muertos se los lleva la corriente”. Pues con el amor pasa un poco lo mismo: en la kafana nadie se rinde.

10.- Toma Zdravković – Kafana je moja sudbina (La kafana es mi destino)

“La kafana es mi verdad” dice Zdravković mientras suenan la tambura, la guitarra, el violín o el acordeón de unos músicos serviciales. Seduzca usted con su presencia, respete los códigos, rodéese de los suyos, como en una ceremonia en honor a la lealtad tribal. Recuerde todo lo que hay a su alrededor, que ya se encargará el alcohol y el humo de que la música le provoque alucinaciones. El fallecido Toma Zdravković será su chamán en esta iniciación.

11- Haris Džinović – Muštuluk

Las buenas noticias se pagan, ese es el muštuluk, que le den la buena nueva a cambio de algo. En las kafanas se lloran las penas, pero también se celebran las miserias propias y ajenas. El hombre de la gorra, el bigote y los pendientes más famoso de los Balcanes no se anda con rodeos: “Por muštuluk pagaría en oro al primero que me contara que te arrepientes de ser suya”.

12.- Staniša Stošić – Zbog tebe mome ubava (Por ti chica bonita)

El Haremluk de Vranje es de los lugares más mágicos de los Balcanes. Enfrente se encuentra la estatuta del cantante estrella de la música local, don Staniša Stošić. Por tí chica guapa está grabada a fuego en el pecho de la ciudad. Tengo a mi novia de Vranje aquí al lado y, como buena serbia, tendré que reconocerle su ADN por la cuenta que me trae. Sobre el resto de canciones seguiremos discutiendo. Es la gracia que tiene esto, que cada uno pueda soltar sus lagrimitas con la banda sonora que le dé la gana..

Imagen de portada: Plava Kafana, Ivan Tabaković (1937)

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Acerca de Miguel Rodríguez Andreu

Editor de Balkania y autor de Anatomía serbia. Twitter: @miguelroan1

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