Lección intelectual

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Hay libros que nacen de la rabia, pero que demuestran un prolongado entrenamiento previo al combate. Libros que son puro boxeo. Este es uno de ellos. Pero no estamos ante un rápido k.o. Estamos ante una pelea de larga duración: casi cuatrocientas páginas en que Danilo Kiš, el gran escritor serbio, el autor de obras maestras como Una tumba para Boris Davidovich, se defiende de las acusaciones de plagio que recibe precisamente por ese libro, un prodigio de la intertextualidad, un artefacto demasiado sofisticado, demasiado complejo como para ser entendido por la provinciana crítica literaria de su época. Lo que nace como defensa (los puños en alto, protegiendo el rostro) se convierte pronto en un ataque continuo, razonado, implacable (ráfagas de puñetazos en que los nudillos son neuronas y argumentos).

Como toda buena poética, Lección de anatomía es una propuesta profundamente política. Por eso no es de extrañar que Kiš comience con un análisis del nacionalismo serbio como kitsch, del folclore como camuflaje y de la esencia negativa de esa ideología excluyente: “es ante todo negatividad, es una categoría negativa del espíritu porque el nacionalismo vive en la negación y de la negación. Nosotros no somos lo que son ellos. Somos el polo positivo, ellos el negativo”. Para llevar a cabo sus críticas se apoya en teóricos de todo tipo de saberes, que opone a los profesores de la academia oficial, nacionalista, que han arrojado dudas y sombras sobre su obra porque en el fondo desconfían de su cosmopolitismo. De ahí se desplaza a la parte más poderosa del libro, la que examina los mecanismos que pone en práctica en su novela para apropiarse de Borges (como corazón de su genealogía). Para Kiš la literatura contemporánea tiene en el autor de Ficciones un ecuador o frontera definitiva: existe en “el arte narrativo” un antes y un después de Borges. Pero la figura del gran maestro sólo cobra sentido si se produce una torsión de sus lecciones, si de sus formas definitivas surgen otras, nuevas, propias. Lo que hace Una tumba para Boris Davidovich a partir del modelo es un contra-texto. El reverso del original: mediante el método documental. Es decir, gracias a testimonios reales de censura, de procesos de tortura, de confesiones políticas, Kiš articula un discurso de inspiración borgeana, pero profundamente imbricado en la historia balcánica, en sus dictaduras, en su siglo XX. El artista no es un genio metafísico, es un artesano perfeccionista que utiliza todos los recursos a su alcance para tejer un texto poderoso y universal.

No voy a transcribir los nombres de los profesores y críticos que atacaron a Danilo Kiš. No tienen ninguna importancia. Su obra los eclipsa, incluso los anula. Ese es el único problema de Lección de anatomía: puedo entender su sufrimiento y su frustración, similares a los que experimentó Paul Celan con el caso Goll (también acusado de plagio; también sobre la compleja intertexualidad), pero a los lectores internacionales que sí valoramos su obra excepcional el hecho de que sus lectores locales fueran incapaces de entender su proyecto, y que rebajaran su alcance mediante ardides de bajísimo nivel intelectual, no nos afecta. Se trata, sin duda, de un observatorio de lujo a los entresijos de su laboratorio creativo. De una invitación a la creación de árboles genealógicos que ignoren las tradiciones nacionales. De una auténtica lección intelectual. Y de una restitución necesaria para él pero innecesaria para nosotros, que somos conscientes de su lugar central en la historia de la literatura.

ACA0262Danilo Kiš
Lección de anatomía
Trad. de Luisa Fernando Garrido y Tihomir Pistelek
Acantilado
Barcelona, 2013

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Acerca de Jorge Carrión

Escritor, crítico cultural y profesor. Autor de Teleshakespeare (Errata Naturae, 2011) y Librerías (Anagrama, 2013). Web: jorgecarrion.com Twitter: @jorgecarrion21

Un comentario para “Lección intelectual

  1. Jairo

    “pero a los lectores internacionales que sí valoramos su obra excepcional el hecho de que sus lectores locales fueran incapaces de entender su proyecto, y que rebajaran su alcance mediante ardides de bajísimo nivel intelectual, no nos afecta.”

    Es una frase muy deasfortunada. Quiero suponer que no todos los lectores locales fueron incapaces de entender su proyecto, de la misma manera que no todos los lectores internacionales sí la valoraron. También considero que ignorar a algunos de los críticos de Kis es injusto porque tuvieron su importancia literaria y política, se esté de acuerdo con ellos o no, fuese su crítica objetiva o no. Demuestra la línea argumental de la frase arriba citada, de que es afortunadamente el extranjero el que salva de los bárbaros los tesoros que no saben apreciar. Excesivo relativismo cultural para mi gusto.

    Un saludo de un traductor de la obra de Kis… y de la obra de uno de sus críticos aquí ignorado.

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