Macedonia, la construcción del puente hacia la Unión Europea

Skopje bazar

Ríos y puentes; la historia de los Balcanes se puede analizar desde infinitos prismas. La importancia de los ríos y puentes en la construcción de las identidades dentro de la península oriental europea, es tan acertada como cualquier otra.

El río Drina a su paso por la localidad bosnia de Visegrad; el Miljacka –afluente del Bosna- que recorre Sarajevo, capital multicultural; la fraternidad entre el Sava y el caudaloso Danubio saludando a Belgrado y a su bella fortaleza Kalemegdan. Puentes como ‘El latino’, donde Gavrilo Princip atentó contra el archiduque Francisco Fernando, estallido de la I Guerra Mundial; el Stari Most, unión milenaria entre culturas al paso del río Neretva en Mostar, un símbolo, primero, de la convivencia y, luego, del horror.

Ríos y puentes protagonistas de páginas de obras que sirven de homenaje, como El puente sobre el Drina, del croata Ivo Andric; pero también como testimonios que relatan atrocidades, Gorazde: Área protegida, de Joe Sacco, ambas localizadas en Visegrad, paradigma del crisol balcánico. Ensayos, mitad historia, mitad fábula como El puente de tres arcos, del albanés Ismail Kadaré. Películas como La mirada de Ulises, de Theo Angelopoulos, odisea de un Ulises contemporáneo, viajando desde Koritsa (Albania), a Bucarest y Constanza (Rumanía), pasando por Skopje (Macedonia) y la frontera búlgara, y siguiendo el curso del Danubio por Belgrado, hasta finalizar en el asediado Sarajevo.

El representativo puente ‘Stari Most’ sobre el río Neretva, a su paso por Mostar (Bosnia-Herzegovina). Foto: Adrián Rodrigo

Ríos y puentes. El primero, ejemplo de las comunidades desarrolladas de forma separada -sin ser estancas- a orillas de las aguas, vecinos divididos por la naturaleza, pero también por la cultura, el idioma, la religión, aunque al mismo tiempo enriquecidos por la diversidad; el segundo, la construcción como culminación de un deseo, el del contacto, la comunicación de diferentes entidades e identidades, unidas por intereses económicos, políticos y sociales a lo largo de siglos, pero también símbolo de la destrucción, de la separación, cuando el odio se eleva por encima de la razón.

El axioma balcánico

Aterrizar en el aeropuerto Alexander The Great (también llamado Petrovec para no levantar suspicacias en Grecia) supone desembocar en la plaza principal de Skopje, la Plaza Macedonia, rambla que conduce al peatón hasta, cómo no, el río Vardar y el Kamen Most o Puente de piedra. Se reproduce el axioma Balcanes igual a cotidianeidad en torno al río y el puente.

En un paseo por un área de cientos de metros cuadrados aprecias dos mundos con tan sólo cruzar el Vardar a través de este paso milenario. En una orilla, la Macedonia eslava y nacionalista, símbolo de la independencia en 1991, con numerosas esculturas que representan a héroes nacionales (Alejandro Magno –perdón, Guerrero a caballo, por cortesía para con los griegos-, Grigor Prlichev, Goce Delcev, Dame Gruev), y muchas banderas con el sol y los ocho rayos amarillos sobre un fondo rojo (en 1995 tuvieron que quitar el ‘Sol de Vergina’ tras las protestas de los helenos, sus vecinos del sur), franquicias occidentales (bares y restaurantes con terrazas, tiendas de ropa) que ocupan amplias avenidas en constante renovación al paso de gente recorriendo la calle principal de forma apresurada.

Al otro lado, la Macedonia oriental, reminiscencias del imperio Otomano y con influencia albanesa. El conocido como Bazar, repleto de callejuelas adoquinadas e intrincadas, mezquitas y pequeños comercios en los que parece que el tiempo no es que pase lento, sino que se detuvo hace mucho, donde no se sabe quién es el dueño del bar y quienes sus amigos que forman grupos de hombres tomando té y jugando al dominó. El 25% de la población de Macedonia es albanesa. De hecho, hay problemas por las persistentes tensiones étnicas que en ocasiones han amenazado al país con dividirse en dos partes, debido a que aquellos de origen albanés solicitan obtener un mayor reconocimiento alegando sentirse discriminados y reprimidos.

Esta situación se aprecia viajando a Ohrid, ciudad de incontestable belleza y Patrimonio de la Humanidad de la UNESCO, situada al oeste del país y que comparte frontera terrestre y acuática (un lago) con Albania, donde las banderas con el águila bicéfala negra sobre fondo rojo -emblema de la nación del héroe Skanderberg- son incontables a lo largo del trayecto por carretera.

Detalles

En la Skopje “occidental”, varios detalles. El primero es que el centro se encuentra literalmente levantado. Zanjas, grúas, vallas, caminar se convierte en un ejercicio de suerte o en un juego de gincana. Los ciudadanos, sin embargo, caminan despreocupados y sin alterarse. No es de extrañar teniendo en cuenta que desde el terremoto que sacudió Skopje en 1960, el centro histórico está en obras, ya que destruyó prácticamente todo. El arquitecto japonés, Kenzo Tange,  ideó un plan urbanístico al más puro estilo socialismo futurista, que ha derivado, en la actualidad en el proyecto “Skopje 2014”, que incluye la edificación del nuevo Ministerio de Asuntos Exteriores, el Museo Arqueológico, un Palacio de la Ópera, las ya referidas esculturas de héroes nacionales, más puentes sobre el río Vardar y la rehabilitación de edificios como el Parlamento. Se ha pasado del hormigón a un neoclasicismo bastante barroco y marmóreo.

Parece que inversión hay tras el crédito concedido en 2010 por parte del Fondo Monetario Internacional, consistente en 480 millones de dólares para dos ejercicios, con un interés del 2,1%. En cualquier caso, el ente internacional lleva inyectando dinero al país desde su independencia y, desde comienzos de la pasada década, tiene el objetivo de duplicar el nivel de vida en la república.

El Kamen Most o Puente de Piedra, sobre el río Vardar, conecta la parte eslava de Skopje con la musulmana. Foto: Adrián Rodrigo.

Asimismo, el Banco Mundial viene trabajando con Macedonia desde la incorporación de ésta al BM y a la Asociación Internacional de Desarrollo en 1993. Desde entonces se han venido impulsando diferentes programas, que han supuesto un desembolso de más de 700 millones de dólares por parte del BM.

Otras instituciones son el BERD, centrado en la creación de empleo y en el sector privado, sobre todo en las pequeñas y medianas empresas, mejorando el acceso a los créditos a través de los bancos locales; el Banco Europeo de Inversiones (BEI), que en 1998, firmó un acuerdo a través del cual el país tendría acceso a las diferentes formas de préstamo que el banco ofrece. El BEI apoya proyectos de inversión en los sectores de transporte, energía, medio ambiente y telecomunicaciones entre otros; La estrategia del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (UNDP), sintetizada en el Marco de Cooperación en el País que abarca los períodos 2005-2009 y 2010-2015, recogiendo las siguientes prioridades en cuanto a áreas de actuación, siempre con la mirada puesta en la meta primordial, la reducción de la pobreza a través del crecimiento económico: descentralización de servicios de una forma responsable y transparente. mejora de la capacidad del país para la consecución de un desarrollo sostenible, igualdad de acceso a los servicios básicos ( sanidad, educación…).

Segundo detalle. Infinidad de banderas azules con las estrellas doradas, es decir, la representación de la Unión Europea en edificios oficiales. Conversando con la gente, pronto se concluye que en el anhelo de los ciudadanos macedonios está pertenecer a la UE por un motivo práctico, el de la movilidad. Ésta entendida como completa, ya que desde diciembre de 2009 el país forma parte del Área Schengen y los ciudadanos pueden viajar como turistas por la UE sin necesidad de visado, durante un periodo de 180 días, debido a los progresos realizados, entre ellos, la consolidación de la democracia multiétnica e importantes avances en materia de visados, asilo, fronteras.

Existe el deseo de tener la libertad de circulación y movimiento para poder emigrar en busca de un trabajo, sin necesidad de tramitar un permiso. Es lógico, ya que Macedonia, con dos millones de habitantes, es uno de los países más pobres de Europa con un sueldo medio de apenas 300 euros y tiene una tasa de desempleo del 30%. Demandan la construcción de un “puente”, así perciben a la UE, como una pasarela, que les permita dar un paso hacia un área sin fronteras apenas mentales y nada físicas. En eso están…

Vecinos mal avenidos

…desde que la Antigua República Yugoslava de Macedonia (ARYM) se independizó de la ex Yugoslavia, no ha dejado de chocar con Grecia. Desde la bandera, el nombre de aeropuertos y estatuas a, cómo no, el nombre del país. Grecia impide que se llame ‘Macedonia’ porque Atenas ha mantenido un litigio por la denominación del país, idéntica al de una región norteña griega, al considerarlo un nombre irrenunciable de su tradición histórica, parte del patrimonio cultural, histórico y político griego y argumentar que su uso pueda conllevar reivindicaciones territoriales. Por su parte, Skopje niega tener pretensiones territoriales y alega que su país está situado, en parte, en lo que fue el antiguo reino de Macedonia y que ese territorio desde siempre ha tenido el mismo nombre. En cualquier caso y a raíz de la disputa, la ONU reconoció en 1993 al nuevo Estado bajo el nombre provisional de ARYM. Y la situación sigue sin avanzar.

Se preveía reforzar las relaciones amistosas, contribuir al respeto de los derechos humanos y a cooperar en los ámbitos económico, ambiental, cultural y comercial, así como el compromiso de no obstaculizar el ingreso de su vecino a instituciones u organizaciones internacionales bajo su nombre provisional.

Sin embargo, la polémica suscitada por el nombre queda aún sin resolver, alargándose las negociaciones. De hecho, en marzo de 2011 Macedonia solicitó ante el Tribunal Internacional de Justicia de la ONU que Grecia respetara el uso de su nombre para facilitar su entrada a la OTAN, después de que Atenas vetara el ingreso a la Alianza Atlántica en 2008 y que hoy día siga sin resolverse.

Fotograma de ‘La mirada de Ulises’ (Theo Angelopoulos, 1995), en la que una estatua de Lenin es transportada por el Danubio.

Respecto a la Unión Europea, Macedonia está enmarcada en el Proceso de Estabilización y Asociación o PSA iniciado en 1999, estableciéndose que los países que participaran en el mismo tenían la posibilidad de convertirse en candidatos potenciales de la UE una vez que cumplieran sus requisitos.

A su vez, en la cumbre de Tesalónica de 2003 comenzó a acuñarse el término Balcanes Occidentales. “El término corresponde a la curiosa fórmula algebraica “6-1+1” que designa a los seis estados sucesores de Yugoslavia menos Eslovenia –integrada a la Unión Europea en 2004, más Albania. Así, los Balcanes occidentales quedaban diferenciados de Rumania y Bulgaria”.

La Unión Europea considera implementar en la ex Yugoslavia y Albania la denominada estrategia de regata, es decir ir incorporándolos de a uno, siendo los países líderes Croacia y Macedonia, seguidos por Albania y Bosnia-Herzegovina y en último lugar, Montenegro, y Serbia, para quien influye la mejora de las relaciones con Kosovo.

Habiendo sido el primer país de los Balcanes Occidentales en firmar en 2001, el Acuerdo de Estabilización y Asociación, en 2004 solicitó la adhesión a la UE mientras que un año después se decidía darle el estatus de país candidato. Se consideraba que Skopje estaba en vías de satisfacer los criterios políticos, con una democracia con instituciones estables y los derechos humanos garantizados y que, además, en términos generales podría hacerse cargo de asumir el acervo de la Unión. Sin embargo, según la Comisión Europea el país debía realizar esfuerzos suplementarios para mejorar el proceso electoral, poner en marcha las reformas del poder judicial y de la policía y reforzar la lucha contra la corrupción.

En 2008 todavía no se habían iniciado las negociaciones para la adhesión ya que aún debían completarse ciertos avances en cuanto a los objetivos y condiciones definidos en el marco de la asociación. Los argumentos formales de parte de la UE reforzaban la teoría de no cumplir con la totalidad de las reformas solicitadas, entre ellas, la reforma del poder judicial, la lucha contra la corrupción o la consolidación de una democracia multiétnica.

En verde, Grecia continental, y marcada en rojo la Macedonia histórica.

Pero, una vez superados estos obstáculos, como ha reconocido la Unión en los últimos informes de progresos, la Comisión recuerda que la decisión última requiere de la unanimidad del Consejo. ¿Qué significa? Que Grecia es el anfitrión que tiene la llave para aceptar la entrada del huésped, Macedonia. Desde Bruselas, se recomienda encontrar una solución negociada y aceptable para ambas partes respecto a sus múltiples diferencias.

Hace unos meses, se inauguró el puente más largo construido en Europa (1,9 km), que atraviesa el Danubio a la altura de las localidades de Calafat (Rumanía) y Vidin (Bulgaria), siendo financiado casi a la mitad por la Comisión Europea. ”Se abren las puertas, conecta a las personas y fortalece a Europa”, manifestó el primer ministro búlgaro Plamen Oresharski; “Este puente nos hará trabajar de manera más eficiente a los dos países”, aseguró el primer ministro rumano, Victor Ponta. En definitiva, una infraestructura que ayudará a ambos países a acercar posturas. Una vez más, los puentes y ríos son protagonistas en los Balcanes. Macedonia pretende levantar “puentes” para conectar con su vecino del sur, pero con la vista puesta en el norte.

Artículo publicado originalmente en Hemisferiozero.com
Imagen de portada: el barrio otomano de Skopje (Jason Drury)

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Acerca de Adrián Rodrigo

Licenciado en Historia y Periodismo. Editor de Hemisferio Zero. En Twitter @AdriRodrigo81

2 comentarios para “Macedonia, la construcción del puente hacia la Unión Europea

  1. Daisy

    Gracias a Adrian Rodrigo por este articulo y la atencion, por todo el trabajo que ha hecho. Aunque, tiene que comprobar algunos de sus datos. Solo destacaría una:

    Si una parte de la ciudad es “musulmana” la otra tiene que ser “Cristiana” y no “eslava”. [editado]

    Aparte de esto, me alegro que muchos hablantes de castellano podran ver que estamos mucho mas cerca que algunos se imaginan.

    Por un futuro mejor para todos!

    Responder
  2. Xavi Villarreal

    Buenas,

    destacar que Macedonia no forma parte del area Shengen como dice Adrian. solamente no necesitan visado para entrar en paises del area Shengen por 90 dias.

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