Rumanía, los gitanos y el romero

rosemary

En el post Albania: ¿la blanca o la montañosa? insinúo que puede haber conexión entre diversos lugares muy alejados entre sí que tienen la raíz alb- o alp- en su nombre. En este segundo artículo de temática etimológica, en cambio, llego a la conclusión opuesta respecto a otro grupo de nombres parecidos: todo indica que la similitud entre Rumanía, el romaní, que es la lengua hablada por pueblo gitano, y el romero, romaní en catalán, es pura coincidencia.

Vamos por partes. Rumanía debe su nombre, como es bien sabido, a Roma. Del siglo II al V de nuestra era fue parte de la provincia romana de la Dacia, de la cual fue la región que resistió durante mayor tiempo el empuje de los eslavos, lo que la llevó a ser conocida como Romania. La lengua rumana actual, de hecho, deriva del latín, igual que lo hacen el español, el francés o el italiano. Por otro lado, Rumanía es uno de los países de Europa donde hay más gitanos, 619.000 (sólo superado, curiosamente, por España, donde viven 650.000). En cualquier caso, en Rumanía y en los Balcanes en general hay un gran número de gitanos, donde son conocidos como roma, y su lengua, como romaní. ¿Existe conexión entre esas palabras? En absoluto. Roma, o más bien rom, es como se autodenominan los gitanos en su propia lengua, y significa “hombres”. Así deberíamos llamarlos también nosotros, puesto que gitano es una denominación inexacta, por no decir completamente errónea: deriva de egiptano (igual que el inglés gypsy deriva de egyptian), cuando nada tiene que ver este pueblo con el país de los faraones, puesto que llegó a Europa en el siglo XIII procedente de la India.

romero

Tras este descubrimiento, me consolaba pensando que al menos el romero, una planta aromática natural del Mediterráneo, llamada romaní en catalán, sí tendría que ver o bien con Roma o bien con los gitanos. Pero tampoco es así. El nombre científico de la planta es Rosmarinus officinalis. La segunda parte del nombre hace referencia a su antiguo uso medicinal, pues la dispensaban los doctores en sus “oficinas”, mientras que para la primera parte hay dos teorías, aunque ninguna de ellas corrobora mis suposiciones. Una es que está tomado del latín ros marinus, “rocío marino”, y otra, que proviene del griego rhops myrinos, “arbusto aromático”. Desconozco cuál es el correcto, si es que lo es alguno, aunque ambos son tan plausibles como bellos, y hasta podríamos unirlos: el arbusto que huele a rocío marino. Así, pues, distintas lenguas y distintas raíces etimológicas ha dado lugar a tres palabras que conviven en parte en un mismo territorio: Rumanía, romaní y romaní (romero). Hubiera sido fascinante que compartieran el mismo origen, pero no lo es menos que su parecido sea fruto de la casualidad.

Imagen: Anthea Brown (Flickr)

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Acerca de Llorenç Roviras

Periodista. Blog: Idees i textos Twitter: @contentseditors

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