Skopje 2014, ¿ciudad renovada o parque temático?

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Las grúas, el cemento y el repiqueteo de las obras se han convertido en la banda sonora de Skopje en los últimos cuatro años. ¿El motivo? Skopje 2014 un ambicioso plan presentado en 2010 para transformar el centro de la capital de Macedonia y darle un aspecto monumental a la altura de cualquier gran ciudad europea construyendo (o remodelando) cerca de 20 edificios oficiales y más de 50 monumentos y estatuas de bronce. Todo en un estilo neoclásico y neobarroco que ha dado una fisionomía totalmente nueva a la ciudad. La iniciativa, que parte del Ayuntamiento de la capital con apoyo y financiación del Gobierno central (ambos dirigidos por los conservadores de VMRO-DPMNE en el momento de lanzar el plan), ha estado rodeada por la polémica desde su arranque y, hoy, continúa dividiendo a la población macedonia mientras abre zanjas dentro y fuera del país, unas más fáciles de cerrar que otras.

Para comprender mejor las distintas polémicas surgidas a raíz de este plan es necesario hacer un breve repaso a las características del país. Macedonia (Antigua República Yugoslava de Macedonia, como se llama oficialmente y de manera provisional) se independizó en 1991 tras más de 40 años de pertenencia a la antigua Yugoslavia y con una historia en la que, exceptuando contados periodos, siempre había formado parte de alguno de sus vecinos territoriales. Su población, de 2,1 millones de habitantes, está compuesta por varias etnias, siendo la mayoritaria la eslava, seguida por la comunidad albanesa (con la que se protagonizaron conflictos en los primeros años de independencia y con la que aún hoy se registran algunas tensiones), los romaníes y los valacos. El Gobierno está dirigido, desde 2006 por el partido conservador macedonio VMRO-DPMNE, que gobierna en coalición con el partido mayoritario albanés, el DUI y tienen una economía que depende, en más de un 60%, del sector servicios.

En el ámbito internacional, Macedonia mantiene una pugna con Grecia desde la independencia de 1991 a raíz de su nombre, ya que en el país vecino hay una región con la misma nomenclatura y estos se niegan a aceptar un estado que se llame así, mientras imponen el nombre (provisional) de FYROM ante la comunidad internacional. Este conflicto se ha convertido en el principal impedimento para la integración de Macedonia en organismos como la OTAN o la Unión Europea, en los que el joven estado lleva años intentando entrar, pero eso lo explica mejor el artículo “Macedonia, la construcción de un puente hacia la Unión Europea”, publicado también en Revista Balcanes. Skopje 2014 llega, por tanto, tras reiteradas negativas por parte de la comunidad internacional a aceptar a Macedonia como miembro de varias organizaciones y con la frustración de los macedonios al ver su identidad cuestionada una y otra vez a raíz de su conflicto con Grecia.

Cuando el alcalde de Skopje y el Gobierno central presentaron Skopje 2014 hablaron de un proyecto que mejoraría la apariencia de la capital y que atraería turistas al país. Sin embargo, la falta de transparencia a la hora de gestionar las construcciones, el alto coste o su estilo clásico (y lo que simboliza), entre otros aspectos, han sido objeto de continuas críticas por parte de la población que, en septiembre de 2013, se mostraba contraria a la continuación del proyecto en más de un 70%, según una encuesta del Instituto de Ciencias Sociales y Humanidades de Skopje.

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Si en un principio el Gobierno habló de un coste de 80 millones de euros, las reticencias a actualizar ese dato conforme avanzaban las obras no hizo más que alimentar las especulaciones sobre el alcance de la inversión, que algunas ONGs llegan a situar en 500 millones de euros. Ante las presiones y coincidiendo con un cambio de gobierno en el ayuntamiento, en la primavera de 2013 se facilitaron las primeras cifras oficiales: más de 200 millones de euros. El otro punto de controversia está en la adjudicación de esas obras y la falta de transparencia, puesto que muchos de los artistas o arquitectos que las firman son desconocidos y sin, aparentemente, méritos en sus campos. Estos dos ingredientes, sumados a un paro que supera el 30%, y al mal estado de equipamientos públicos como hospitales son los que más posicionan en contra a la población, que considera que hay necesidades más importantes a las que destinar ese dinero.

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Pero Skopje 2014 no es sólo una operación para embellecer la ciudad cueste lo que cueste, se trata también de un ejercicio de autorepresentación, por parte de un país joven cuya identidad, como hemos dicho, se cuestiona desde distintos frentes. En esta línea juega un papel fundamental el estilo escogido por los ideólogos de Skopje 2014 en el que predominan dos ingredientes: las referencias a la Antigüedad clásica y las estatuas de figuras importantes para la historia de Macedonia (y del mundo). Entre estas figuras se encuentra la de Alejandro Magno, protagonista de una estatua de más de 22 metros que domina la plaza principal de Skopje y cuyo título es “Guerrero a caballo”, para evitar, de nuevo, enfrentamientos con Grecia. La “Porta Macedonia”, un arco del triunfo de 21 metros, es otro de los muchos ejemplos de cómo este periodo histórico está presente en la nueva Skopje en lo que algunos han definido como un intento de crear un relato histórico de Macedonia sin interrupciones desde la Antigüedad hasta la actualidad. Y lo que ha sido criticado como una construcción poco fiel de la identidad macedonia, poniendo el acento en un periodo que, por lo general, no parece importante para los macedonios a la hora de definirse. Otros ven en esta apuesta por la Antigüedad una nueva fuente de posibles tensiones con Grecia y un paso atrás en el camino para la integración de Macedonia en la OTAN y la UE.

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¿Y qué ocurre con las minorías étnicas en este relato reconstruido? La minoría albanesa está presente en el Gobierno que aprobó Skopje 2014 a través del partido DUI y el plan contempla la construcción de varias estatuas dedicadas a héroes albaneses, sin embargo, la mayoría de estos macedonios no aprueba la iniciativa y han sido los protagonistas de algunos incidentes relacionados con Skopje 2014, como el boicoteo a la estatua del líder serbio Dusan. Desde organizaciones no gubernamentales se teme que el plan suponga una amenaza a la convivencia pacífica (y delicada) entre las distintas etnias.

Mientras tanto, cada vez más medios extranjeros se hacen eco del impresionante cambio de look de Skopje dando repercusión internacional a la iniciativa y llegando a esos potenciales turistas tan deseados, aunque no siempre de una forma muy positiva. Términos como historicismo kitch o kitch a secas se han popularizado a la hora de hablar de la nueva ciudad, llegándose a definir el estilo arquitectónico del plan como algo más cercano a Las Vegas que a los centros monumentales de las grandes capitales europeas.

Detrás de las nuevas e imponentes fachadas, descansa la vieja Skopje, fruto de otra reconstrucción, la que sucedió después de que un terremoto destruyera la mayor parte de los edificios históricos en 1963. En aquella ocasión, la redefinición cayó en las manos del arquitecto japonés Kenzo Tange y con ellas nació una ciudad llena de edificios de hormigón armado y figuras arriesgadas que terminó siendo uno de los mejores exponentes de la arquitectura brutalista moderna. Y, ajeno a todas esas reconstrucciones, permanece el viejo bazar otomano, uno de los mayores de Europa y símbolo turístico de Skopje hasta la fecha.

9596125711_54b2894c70_zA pesar de las múltiples visiones negativas, hay un argumento a favor que se repite entre los ciudadanos de Skopje, incluso cuando son críticos con el proyecto, y es el de “al menos se está haciendo algo”. Como nos explica Nataša Sardzovski, escritora y traductora residente en la ciudad, “han construido el teatro, la ópera y la filarmónica, permitiendo a toda una clase artística trabajar en condiciones dignas, porque el anterior teatro era una barraca con corrientes de aire; también han construido museos, que serán feos, pero al menos son museos, se han mejorado las calles y se percibe una ciudad más ordenada y limpia”. A lo que añade: “más allá de la ideología, de que no sea mi gusto o de que hubiera preferido gastar el dinero en el sistema de salud, me gusta más así a como era antes, una ciudad gris con grandes espacios vacíos desde el terremoto”.

¿Atraerá al turismo la nueva Skopje? “Yo creo que sí”, sentencia Nataša, “será como una atracción, como un Disneyland, no como algo histórico”. Por el momento ya ha conseguido atraer la atención de académicos de varios países que se han lanzado a estudiar este fenómeno desde el punto de vista antropológico, sociológico o arquitectónico. ¿Y a vosotros? ¿Qué os parece la nueva Skopje?

Imágenes: Deian Vladov, Panoramas, y Andrés Arjona.

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Acerca de Ámina Pallarès Calvi

Periodista y artista gráfica. Twitter: @aminapallares Tumblr: La Pallarès

2 comentarios para “Skopje 2014, ¿ciudad renovada o parque temático?

  1. Sonia

    Yo acabo de venir de Skopie (2017) y me ha parecido una cuidad preciosa, limpia, moderna, económica, segura, con un rico patrimonio, buen sistema de transportes y unas gentes encantadoras y hospitalarias. Le falta prepararse un poco para el turismo porque no encontramos mapas turísticos para guiarnos; por lo demás, una ciudad apta para viajar solo y con la familia. A nosotros nos ha encantado!

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  2. Juanjo

    A mí también me ha enamorado y tiene una rica y variada gastronomía, además de entornos naturales muy próximos, como el cañón de Matka. No me la imaginaba así: ha sido todo un descubrimiento. Y la comida y el personal de la Bakery Koki de Dame Gruev… genial!!!

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