Un café con San Pérez de la Cruz #diariodepristina

emilio perez

Una de las cosas buenas de vivir en Pristina es que tienes la oportunidad de coincidir con gente tan diversa como interesante. En realidad esto podría suceder en cualquier lugar pero aquí uno está más predispuesto. Las rutinas son diferentes, y que alguien pase por Pristina es una buena excusa para sentarse a tomar un café y conocer su historia.

Emilio Pérez, granadino que nos visita desde Albania, pasa por la vida con la mentalidad del viajero, buscando aventura y conocimiento. Quedamos en el centro, y antes de perdernos con el posible sufismo (tradición mística del Islam) de San Juan de la Cruz (de ahí su alias en Facebook), nos centramos en lo terrenal, en la supervivencia pura y dura, de Granada a los Balcanes:

¿Qué estás haciendo en Tirana?
Un EVS, European Voluntary Service. Es un programa de la UE que da la oportunidad a los jóvenes de 16 a 30 a ir a un país extranjero a hacer voluntariado. Puedes estar de dos meses a un año. Te pagan el 90% del billete de avión, el alojamiento y pocket money, que en mi caso son 170 € al mes. Para estar en Albania es suficiente, se puede vivir.

Tú por eso tenías algo ahorrado…
Cuando acabé Ciencias Políticas en septiembre me fui a Francia a la vendimia. Desde Sevilla me dieron 150 euros, me pagaron el avión y a la aventura.

¿Cómo fue la experiencia?
Tenía una amiga que ya estaba en Burdeos y al principio nos quedamos en una casa okupa, pero nos desalojaron. Luego fuimos a un polígono industrial, y éramos ocho españoles en un espacio no demasiado grande. Lo llamábamos “piso patera”. Un poco precario para lo que la gente está acostumbrada.

¿Fuiste a buscarte la vida o más a la aventura?
Las dos cosas. Cuando acabé la carrera no tenía oportunidades. Con mi familia ya había trabajado en la aceituna, pero no he tenido un trabajo. Cuando estudiaba tenía una beca, que el último año fue solo la matrícula, por lo que mis padres me estaban manteniendo. Y me fui con la idea de ganar todo lo que pudiera. Estando en Francia me aceptaron para el voluntariado en Albania y vine con la ropa del trabajo directamente. En 12 días de vendimia hice 830 euros, que es una maravilla comparado con España. Claro que allí gasté muy poco porque reciclábamos comida de los supermercados, algo ilegal en Francia. Todo era bastante precario, con españoles viviendo en caravanas. No era un sueño pero fue divertido.

¿De que países son los que trabajan en la vendimia?
Españoles muchísimos. Portugueses, italianos… Jóvenes, pero también mayores de 40, muchos no hablan ni francés ni inglés.

Has sido testigo y protagonista de las consecuencias de la crisis en España…
Totalmente. Yo me fui porque en Granada no tenía nada.

Tú que has estudiado política ¿quieres trabajar en algo relacionado?
A los 18 me interesaba saber cómo funciona el mundo pero no me informé bien de los planes de estudio. Si llego a saber que había tanto derecho quizás no hubiera elegido lo mismo. Pero estos días que he estado con gente de la ONU y la UE me ha picado el gusanillo del politólogo otra vez.

¿Qué tal la vida en Tirana?
Está siendo muy divertido porque, Beyond Barriers, que es la asociación que nos acoge, nos ha alquilado una casa para 20 internacionales. Nuestro trabajo consiste básicamente en ir a colegios de educación especial para estar con los chavales y dar charlas en institutos acerca del voluntariado. ¿Qué ocurre? Que en Albania, durante la dictadura comunista, el fin de semana te obligaban a ir como voluntario a construir carreteras sin sueldo. Yo cuando le digo a un albanés que soy voluntario me dicen que estoy loco. Ha sido una experiencia genial, quiero seguir en los institutos. Es una buena forma de ayudar.

Tú ya conocías los Balcanes…
Estando de Erasmus en Budapest me fui en coche con un amigo por Serbia, Bosnia, Montenegro… Y me alucinó. Luego volví a Croacia y Eslovenia. Viajé solo por Albania, Macedonia y Turquía. En Bulgaria estuve otro mes…

¿Qué te planteas de cara al futuro?
Estoy colaborando con un chico turco en el desarrollo de un proyecto para dar a conocer Albania al mundo, y a la inversa. Si te mueves y tienes ideas hay oportunidades. Y siempre volveré a los Balcanes. Es mi zona preferida de Europa, la parte occidental me atrae menos. En Albania sales a la calle y cada día pasan cosas. Yo les digo a mis amigos que es como el Marruecos de Europa, pero en el buen sentido. Hay caos y desorganización pero todo tiene un orden. No es un orden francés o alemán, es balcánico.

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Acerca de Ginés Alarcón

Periodista. Editor de Revista Balcanes. Twitter: @ginesalarcon

Un comentario para “Un café con San Pérez de la Cruz #diariodepristina

  1. Elvi Sidheri

    Desde el punto de vista de un albanes fue un articulo original y muy justo…tambien divertido!
    Albania en verdad es el caos mas perfecto que se pueda imaginar…un lugar donde casi siempre desde hace milenios,el orden y la ley fueron conceptos ajenos al sentido comun,como si fueran solo traidos y impuestos por mano de los ocupantes de turno.
    Asi que,bravo San Perez (de la Cruz),en poco tiempo has sintetizado Albania y algunos de sus secretos!
    Por el resto,ver que en 2014,jovenes de paises “avanzados” como España,Portugal,Grecia,Italia…tengan que ir a hacer vendemias francesas para poder comer dignamente,bueno…te hace piensar “de profundis”!

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