Una guía turística de Zagreb

Zagreb

Para el turista que llega a Croacia, entrar por Zagreb no es más que una formalidad. Un paseo vespertino por una capital que a duras penas sale mencionada en las guías de viaje. En algo menos de una tarde, las prioridades son cambiar euros por kunas, recoger el coche de alquiler y discernir entre el Gornji y el Dornji Grad para encontrar el hotel. Solo entonces se permitirá la imprescindible foto ante Josip Jelacic, en la popular “plaza del caballo”, y una copa en la acogedora y animada calle Tkalciceva. Lo justo antes de salir a la carrera hacia la promesa de ciudades empedradas, aguas cristalinas y fiestas chic que ofrece el Adriático.

Pero la capital de Croacia puede ser una grata sorpresa para el despistado que decide pasar más de una noche sin huir a la costa. O para el infortunado que a saber qué mal fario le ha encerrado unos días en Zagreb, donde puede oler pero nunca tocar el mar. Tan cerca y, a la vez, tan lejos. Esta es una guía para aquellos que tendrán la suerte o el acierto de escoger Zagreb como destino final.

Para un fin de semana

No nos vamos a engañar. Si el objetivo del viaje es marcar Zagreb en el mapa de viajes de TripAdvisor y colgar un par de fotos en Facebook, un fin de semana es más que suficiente. Las principales atracciones de la capital croata están concentradas en un espacio reducido, de manera que el turista se puede permitir cierta despreocupación. Plántese en Ban Jelacic Trg –la plaza del caballo–, conéctese a la red de wifi pública para colgar su foto en Instagram y entre en la oficina de turismo para recoger un mapa con las visitas imprescindibles marcadas.

Zagreb 2

Cuando salga del local, antes de hundir su mirada en el mapa alce la vista. ¿Lo ve? Zagreb es una ciudad con coraza austriaca, pero espíritu mediterráneo. Contágiese. Pasee por las calles peatonales de Dornji Grad y escoja una de las rebosantes terrazas para tomar un café. Por ejemplo, en Preradoviceva, cerquita de la estatua de Nikola Tesla. Ahora sí, estudie el mapa. Si ha seguido el plan serán casi las 12:00. Y ahí lo tiene. Un estruendoso e inesperado bombazo que le levantará del asiento. Es el cañonazo que cada mediodía desde 1877 disparan desde la torre de Lotrscak. La señal de que quizás va siendo hora de moverse.

Para llegar a la antigua ciudad de Gradec, en la ciudad alta, puede ir a pie o subir con el ridículo funicular de 66 metros; el más corto del mundo. Al llegar estará a los pies de la torre responsable de su parada cardiaca y la protagonista de su segunda foto. Pero no se encante demasiado. Pregunte por la iglesia de San Marcos y admire las coloridas tejas de su emblemático tejado. Con un poco de suerte, podrá ver el cambio de guardia y seguir su desfile. Si no, no se preocupe. En la misma plaza encontrará el Parlamento croata y la residencia presidencial.

san marcos
Si quiere cubrir el cupo hipster del viaje, deshaga el camino hacia Lotrscak y entre en el Museum of the Broken Relationships, el museo de moda de la ciudad, con decenas de objetos donados que representan otras tantas maneras de acabar y recordar una relación.

Abandone Gradec por la Stone Gate. En este santuario dedicado a la Virgen María tras el gran incendio de 1731 intuirá la importancia del cristianismo y del turismo en Croacia, todo en uno. Antes de acabar el día en Tkalciceva con una cerveza de medio litro, vaya a la catedral, el edificio más alto del país. Más entretenido que el interior es pasearse por los alrededores de la calle Kaptol y ver la mezcla de turistas y monjas que se pasean por allí.

El último día lo puede empezar con un café en Tkalciceva. Le queda visitar Dornji Grad, o ciudad baja, lo que equivale a un paseo de domingo por Zrinjevac, Strossmayer y Tomislav, los tres parques consecutivos que llevan a la decimonónica estación de trenes. Relájese con alguna de las actuaciones de bandas municipales y despídase de la ciudad comiendo en alguna terraza.

Para enamorarse

De la ciudad, claro. Zagreb se puede visitar en dos días, pero no está de más alargar la estancia. La capital croata está plagada de parques y zonas de recreo. En Gradec mismo, justo al lado de la torre de Lotrscak, se encuentra Strossmartre, un paréntesis dentro de la ciudad alta donde detenerse a tomar algo. Un espacio más propio de principios del siglo XX que en las noches de verano se convierte en el punto de encuentro de la juventud. No muy lejos de allí se encuentra la iglesia jesuita de Santa Caterina, con un patio abierto que unas vistas magníficas de los tejados de Kaptol. Aún en el centro, no deje de pasar por el mercado del Dolac.

mercadozagreb
A 10 minutos en tranvía del centro se encuentra el Maksimir Park, uno de los orgullos de los zagrebianos. Se trata del parque público más antiguo de la ciudad y parece sacado de la película Mary Poppins. Sus mayores atractivos son sus lagos y los inacabables paseos que ofrece. Los fines de semana se llena de familias haciendo picnic, jóvenes jugando al bádminton y los omnipresentes grupos de runners. Con un poco de suerte coincidirá con la actuación de una banda de rockabilly que amenizará la tarde de los abuelos.

Más naturaleza. A 5 minutos a pie de la estación de trenes se encuentra el Jardín Botánico de la ciudad, vinculado a la cercana Facultad de Ciencias Naturales. Un punto obligado si siente curiosidad por las plantas exóticas o, simplemente, quiere relajarse unos minutos.

Y llegamos a la visita obligada. Quizás algo alejado del centro para ir andando, pero a solo 15 minutos en bus de la catedral, está el cementerio de Mirogoj. Un camposanto inacabable y con una estética que tiene muy poco que envidiar a los célebres cementerios parisinos. Allí podrá visitar las tumbas de personajes croatas históricos, como el controvertido aunque venerado primer presidente de la república croata independiente, Franjo Tudjman, o el legendario jugador de baloncesto Drazen Petrovic. No dude en reservar una mañana a la visita.

mirogoj

Recomendaciones y precauciones

Lo primero que observará a su llegada a Zagreb es que, al primer rayo de sol que se abre paso entre las nubes, la gente toma las terrazas y los parques. Únase a ellos y tome largos cafés. Especialmente los sábados, el día de la Spica. Ni los propios croatas saben definir bien este concepto, pero el espíritu es salir a pasear y tomar algo bien vestido durante la mañana del sábado.

La tentación de probar bebidas locales en estos vermuts de fin de semana puede ser grande. Adelante con las cervezas, pero evite cualquier refresco. Su paladar no está preparado para la extrema dulzura de la Cockta, la variante yugoslava de la Coca Cola que milagrosamente ha sobrevivido al comunismo. Y no gaste sus kunas en una Cedevita. No deja de ser un insípido Tang que, con un poco de suerte, le regalarán con el café.

Por último, absténgase de colarse en el tranvía. El transporte público no es precisamente barato y tendrá la sensación de que nadie pica sus billetes, pero no querrá discutir con un revisor. Raramente coincidirá con ellos, pero con una vez basta. Se confunden con el resto de pasajeros y, de repente, desactivan las máquinas para validar los billetes. Ahí empieza un auténtico festival de sanciones. Localizar a los revisores no debería ser un problema, ya que todos van con un pequeño bolso cruzado para guardar el aparato de las multas, pero resulta que este peculiar complemento es común entre los zagrebianos.

5 secretos

Un museo: En todas las guías le recomendarán visitar el Museum of the Broken Relationships. Sin duda, una opción curiosa y de moda. Pero por relación calidad-precio le cundirá más una visita al Museo de Arte Contemporáneo (MSU). Un edificio espectacular donde podrá ver las obras de los artistas croatas del siglo XX.

Un manjar: La oferta gastronómica de Zagreb es inacabable, pero exceso de trattorias y locales de comida rápida le restan algo de personalidad. Lo único absolutamente imprescindible son los Fritules. Unos buñuelos servidos con azúcar glas, canela y Nutella irremediablemente adictivos. Los mejores los encontrará en un tenderete al final de la calle Tkalciceva.

fritules

Un café: Entre Tkalciceva, Bogoviceva y Preradoviceva encontrará decenas de cafeterías con terrazas abarrotadas. Pero a solo 1 minuto de la plaza Ban Jelacic encontrará un lugar igual de céntrico pero para nada turístico. Se trata de Kino Europa, el lugar de moda para la gente de Zagreb. Además de tomar un café podrás participar en charlas literarias, visitar exposiciones o, si está en la ciudad en octubre, participar en el Festival de Cine de Zagreb. El local también cuenta con una tienda en la que comprar los recuerdos más alternativos posibles, como objetos de la popular serie de dibujos de los 70 Professor Balthazar.

Un deporte: Si es aficionado a los deportes quizás quiera gastar un par de euros para ver a la joven promesa del Dinamo de Zagreb, Alen Halilovic, o a la venida a menos Cibona. Pero no se deje engañar. El deporte que realmente triunfa en Zagreb es el hockey hielo. Rásquese un poco más el bolsillo y vaya a ver al exitoso KHL Medvescak. Disfrutará de un estadio con las gradas llenas y de un ambiente festivo que nada tiene que ver con la apatía que hoy despiertan el resto de equipos de la ciudad.

medvescak

Una escapada: Si Zagreb se le queda pequeño y quiere salir piense en los alrededores de la capital. A solo 20 minutos en coche y 40 en autobús llegará a Samobor, una pequeña población muy cercana a Eslovenia que sirve de escapada para los zagrebianos. Una plaza acogedora, un río, una iglesia, un paseo por el campo…y kremsnita. Este popular y esponjoso pastel de vainilla y natillas es la principal atracción de la población. Bocado obligado para las visitas.

Imágenes: Mario Fajt, Toni Escuder, Skittledog, Patrik Bitter.
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Acerca de Víctor Solvas

Periodista. De vuelta tras más de dos meses dedicados a descubrir los Balcanes. Twitter: @vsolvas

2 comentarios para “Una guía turística de Zagreb

  1. Elvi Sidheri

    Me gusto lo que lei, el autor parece haber conocido a fundo la ciudad.
    En todo caso se dice “Donji Grad” no “Dornji” querendo decir “Ciudad baja”…
    Pues con Croacia pasa esto, zonas como Zagreb fueran parte del Imperio Austriaco y la influencia se puede percibir, mientras que las ciudades costeras, eran y todavia son mas mediterraneas y una vez fueron italianizadas (bajo el dominio de la Republica Serenisima de Venecia durante los siglos).

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