Vladimir Arsenijević: “Los escritores no son los embajadores de sus países” #Krokodil

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“Es difícil llevar la insignia de los salvajes de Europa, la llamada descivilización bárbara, y nos gustaría mostrar al resto de Europa que tenemos capacidad para mucho más”.

Hombre de pensamiento crítico y maneras moderadas, a Vladimir Arsenijević te lo puedes encontrar tranquilamente paseando por Belgrado con su perra Lora, una cachorra de hasky a la que rinde todo tipo de atenciones. Muy conocido y respetado en Serbia y en toda la región por su talento literario, independencia política y por su análisis siempre lúcido de la realidad social, es el ganador más joven del premio NIN, el premio literario más importante de Serbia. Le siguen 8 libros más, y un trabajo infatigable como editor, traductor, conferenciante o activista cultural. Podríamos entrevistarle por sus libros, pero el festival del que es organizador es suficientemente interesante como para conocer su faceta emprendedora y uno de los festivales culturales más reveladores al que se puede asistir en los Balcanes.

El festival Krokodil ya dura 6 años. ¿Cómo empezó todo?
Fue nuestra respuesta a una ausencia que en aquel tiempo se sentía desde hacía tiempo en la comunicación literaria a nivel regional. Echábamos en falta que regularmente se mostrara la creatividad literaria y la producción de toda la región en lo que antaño se llamaba de forma unificada serbo-croata. Nuestro antecesor directo era el FAK de Croacia, que se organizaba desde 2000 a 2003. El FAK apareció inmediatamente después del fin de todas las guerras en el espacio de la antigua Yugoslavia y fue el primero en invitar a los escritores de toda la región como también en viajar por los diferentes países que componían Yugoslavia. Entonces yo llevaba la editorial Rende en Belgrado que también conformaba un programa regional bastante potente. Así, actuamos como anfitriones del FAK en Belgrado y, como el país en el que vivíamos entonces se llamaba Yugoslavia, llamamos al festival FAK YU – pun very much intended. Y así cuando en 2009 surgió Krokodil teníamos claro que queríamos hacer algo como FAK pero actualizado. Así surgió el Festival Krokodil Književno Regionalno Okupljanje Koje Otklanja Dosadu I Letargiju (Reunión Regional Literaria que Elimina el Aburrimiento y el Letargo)

¿En qué condiciones consiguen usted y todo el equipo organizar el festival?
Todo el equipo somos nosotros dos -Ana Pejović y yo-. Por supuesto, tenemos un equipo técnico que junto con nosotros realizan el festival, sobre todo nuestra diseñadora Johana Bogićević y nuestro director técnico Zoran Milojević. El Festival es el gran producto de la Asociación Krokodil y representa nuestro trabajo de cada día durante todo el año. Además de la fiesta central de tres días, que se celebra a mediados de junio en Belgrado, durante el año en la región y en el extranjero, hemos estado en Zagreb y Pula (Croacia), Ljubljana (Eslovenia), Zurich y Basilea (Suiza), Leipzig (Alemania) y Umea (Suecia), y también llevamos la primera residencia en Belgrado para escritores donde nos visitan regularmente escritores europeos y regionales que residen en la ciudad durante un mes.

¿Qué actividades han planeado para los próximos meses?
Como he dicho, hemos venido de Suecia, donde estuvimos en un festival literario local, Littfest, presentando nuestras actividades y participamos junto con el equipo de Littfest en un programa literario común llamado “Centros de periferia”. Fue muy emocionante y agradable descubrir que las circunstancias en las que se realizan ambos festivales son altamente complementarias en el extremo norte y aquí, en el sur del continente europeo, a pesar de todas las diferencias culturales, sociales y económicas existentes entre las dos regiones y los dos países. En el próximo festival Krokodil, por lo tanto, acogeremos a varios escritores suecos, así como a nuestros amigos que organizan el Littfest. Entre todos ellos estará el famoso escritor sueco Steve Sem-Sandberg, autor de la genial novela “De fattiga i Łódź”.

¿Qué conclusiones saca después de todos estos años?
Después de seis años de trabajo, hemos sido capaces de proporcionar a nuestra asociación la estabilidad más básica. Trabajamos en condiciones casi de guerrilla y la única manera de cambiar en el futuro inmediato es a través de nuestros esfuerzos a largo plazo para establecer un centro internacional Krokodil de literatura en Belgrado. Es un gran avance y un proyecto totalmente nuevo que será abordado ampliamente en el período que tenemos por delante, no sin dejar de lado, por supuesto, todas nuestras actividades.

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Y todavía crean puentes en la región.
Lo intentamos, aunque creo que la falta de comunicación en la región ya no es resultado de las fuerzas políticas, sino de las leyes del mercado. Los mercados en los Balcanes son pequeños y cerrados, especialmente el mercado del libro. Es por eso que nuestro festival está ganando contornos internacionales.

¿El Festival cambia con el público, o todo sigue igual como hace 6 años?
El Festival Krokodil ya trazó desde el principio unas líneas básicas de las que no nos hemos desviado. Por supuesto, para nosotros es importante la opinión del público, aunque no a cualquier precio. A nosotros nos gusta hacer un evento bien diseñado, moderno, actual, dinámico y humorístico que esté en contacto con el momento que hay, aunque toda la literatura a menudo dé la impresión de no ser capaz de encajar en las corrientes actuales, por lo que sufre las consecuencias de una rápida pérdida de audiencia literaria. Por otro lado, somos conscientes de la corta atención de los lectores, y del público, por lo que no tendemos a complacerles en todo. La literatura a menudo recompensa si uno lo intenta, por lo que se trata de hacer un esfuerzo por transmitir ese sentimiento a nuestro público. Teniendo en cuenta que nuestro festival atrae a gente muy joven, es importante tener siempre presente que algunas personas están creciendo con su contenido y ser responsables de la manera que, por ejemplo, se hace lo que es un trabajo pedagógico. O cualquier tipo de actividad educativa, como ya estamos haciendo.

En el Festival participan escritores famosos de la región, aunque no solo, como Aleksandar Hemon, Dubravka Ugrešić, Boris Dežulović, pero también hay gente de otros países y de otras áreas como la música y el cine.
La literatura está en todas partes y no sólo en las páginas de los libros. Es importante, según nos parece, que se tenga en cuenta que otras artes y la literatura son complementarias. Nos encanta recibir en el festival a autores conocidos como también a principiantes, pero por otra parte no sólo a escritores, sino también a directores, actores, comediantes, músicos y todos los que utilizan el contenido literario en el contexto de otras formas de expresión artística. Además de esto, el festival hace que sea mucho más dinámico que la mera enumeración de personas que leen ante el micrófono absortos en sus papeles, como también se exime a la audiencia de abecedarios conservadores y se transmite con éxito nuestro mensaje central sobre la literatura como liberación frente al aburrimiento y el letargo.

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La nación o el Estado del escritor no es algo importante en el programa.
No lo es. Evitamos poner nacionalidad o país de origen de cualquier escritor que participa en nuestro festival, porque creemos que los escritores no son los embajadores de los países en los que viven ni miembros de algún tipo de representación nacional, sino todo lo contrario, se desarrollan y existen individualmente al margen de las identidades convencionales impuestas externamente.

En general la cultura va a mejor en relación a los 90 o depende de lo que se tenga en cuenta.
Es difícil responder con certeza absoluta a esta cuestión. Supongo que, en primer lugar, piensa en la situación en la ex Yugoslavia. Supongo que cada vez mejor. Yo personalmente no estoy satisfecho con el hecho de que todos los países con la desintegración de Yugoslavia se han provincilizado. En los últimos quince años o incluso más se han metamorfoseado en identidades rígidas y se han vuelto aún más impermeables al impacto del cambio. Al mismo tiempo, la literatura paradójicamente ha perdido su importancia a nivel global y no sólo aquí, gracias a Internet y a las nuevas tecnologías y otras formas, y me temo que este proceso es irreversible.

Viaja mucho por el festival, y como escritor famoso tiene contacto con artistas, escritores e intelectuales de toda Europa ¿Mejora la imagen de la región en el extranjero o nada ha cambiado durante los últimos años? ¿Puede tener la sociedad local algún papel en eso?
La imagen de la región sin duda ha mejorado en los últimos años. Todavía, por supuesto, no es fantásttica, pero es mucho, mucho mejor incluso de lo que era durante los oscuros y plomizos noventa del siglo XX. Hoy en día, muchos extranjeros están felices de venir a Croacia, Montenegro, Bosnia y Herzegovina y Serbia, sobre todo con la sensación de que podrían descubrir algo nuevo y diferente del entorno seguro que es la casa europea que existe en la mayoría de los países de la Unión Europea. Aquí, por supuesto, nunca seremos como Suiza o Suecia, un nuevo símbolo de estabilidad y  aburrimiento europeo, pero me parece que no nos gustaría. Por otro lado, es difícil llevar la insignia de los salvajes de Europa, la llamada descivilización bárbara, y nos gustaría mostrar al resto de Europa que tenemos la capacidad para mucho más. A veces, aunque sólo sea por discrepar de la discordia eterna entre Europa y nosotros como una Europa no reconocida de la que siempre se espera que demuestre que su identidad es algo más grande y mejor que nosotros mismos formando una profunda brecha y la frustración resultante de la desconfianza mutua. Sin embargo, me parece que gran parte de las diferencias deben buscar un dinamismo constructivo. Las similitudes en el sentido europeo se hacen muy pesadas.

Y para terminar… Explíqueme que tiene Belgrado que tantos extranjeros no rompen con ella.
No lo sé. Yo siempre quise irme de aquí. Ya desde los 19 años me mudé a Londres. Más tarde viví en Grecia y en Chipre, y después en México. Pero entonces no me quedaría otra que volver. Ahora tengo 50 años y me encuentro a gusto, aunque no exageradamente feliz en Belgrado. Esta ciudad tiene un magnetismo muy determinado que no tiene ninguna relación con las valoraciones objetivas ni con la calidad de vida que hay aquí. Yo no soy un patriota, ciertamente no soy un patriota local, por lo que no estoy en condiciones de responderle a esa pregunta. A eso, usted, de forma fiable, puede responder mejor que yo.

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Acerca de Miguel Rodríguez Andreu

Editor de Balkania y autor de Anatomía serbia. Twitter: @miguelroan1

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